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Cómo funciona

El impuesto específico a los combustibles en Chile: cuánto es y por qué existe

Cada vez que llenas el estanque, una parte de lo que pagas no tiene nada que ver con el petróleo ni con el margen de la estación: es un impuesto. Acá te explicamos de qué se trata y por qué existe.

Qué es el impuesto específico a los combustibles

En Chile, cada litro de bencina o diésel que se vende paga un impuesto específico, distinto del IVA que se aplica a casi todos los productos. Este impuesto está incorporado en el precio final, o sea, no lo ves como un cargo aparte en la boleta, pero está ahí desde antes de que el combustible llegue a la bomba.

La lógica es simple: el Estado grava el consumo de combustibles fósiles de forma específica, además del IVA general. Esto significa que la bencina termina pagando más carga tributaria proporcional que otros bienes de consumo habitual.

Cómo se calcula este impuesto

El impuesto específico a los combustibles en Chile tiene una estructura mixta: existe un componente fijo, que se ajusta periódicamente según la variación de la UTM, y un componente variable, que sube o baja dependiendo de cómo se mueven los precios internacionales del petróleo. Esta parte variable es la que permite amortiguar un poco los vaivenes bruscos del mercado internacional.

Este mecanismo se conoce como MEPCO (Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles) y su objetivo es evitar que los cambios repentinos en el precio del petróleo se traspasen de golpe al surtidor. Por eso a veces el precio internacional del crudo baja fuerte, pero en el grifo la diferencia se nota mucho menos o con retraso.

Por qué existe este impuesto

El impuesto específico a los combustibles cumple varias funciones a la vez. Por un lado, es una fuente relevante de ingresos fiscales, ya que el consumo de combustibles es masivo y constante en todo el país. Por otro, funciona como un desincentivo al uso intensivo de combustibles fósiles, algo que también se justifica desde una lógica ambiental y de salud pública, dado el impacto de las emisiones vehiculares en las ciudades.

También hay un argumento de eficiencia: como el combustible se vende en pocos puntos de distribución y es difícil de sustituir en el corto plazo, resulta un bien relativamente fácil de fiscalizar y gravar, comparado con otros sectores donde la evasión es más común.

Cuánto pesa el impuesto en el precio que pagas

Es difícil dar una cifra exacta y estable, porque el componente variable del impuesto cambia según el precio internacional del petróleo y el tipo de cambio. Lo que sí se puede decir con seguridad es que la carga tributaria sobre los combustibles en Chile es uno de los factores estructurales más importantes del precio final, junto con el costo del crudo, el transporte y la logística de distribución.

Esto explica en parte por qué el precio de la bencina no baja de forma inmediata ni proporcional cuando el petróleo se abarata en los mercados internacionales: hay un colchón tributario y un mecanismo de estabilización que amortiguan esos movimientos en ambas direcciones.

Cómo se compara con otros países de la región

A nivel latinoamericano, Chile no es una excepción en cuanto a gravar los combustibles con impuestos específicos; la mayoría de los países de la región aplica algún mecanismo similar, ya sea como impuesto fijo, variable o una combinación de ambos. Lo que varía bastante de un país a otro es el peso relativo de ese impuesto sobre el precio final y si existen o no subsidios estatales que compensen parte de esa carga.

En algunos países vecinos el Estado subsidia directamente el precio de los combustibles para mantenerlos artificialmente bajos, mientras que en otros, como Chile, se privilegia un esquema de mercado con impuestos y un mecanismo de estabilización, pero sin subsidio permanente al precio final. Esto hace que las comparaciones directas entre países sean complicadas si no se toman en cuenta estas diferencias estructurales.

Qué puedes hacer frente a esto como conductor

El impuesto específico no depende de la estación de servicio ni de la comuna donde cargues combustible, así que no vas a esquivarlo yendo a un lugar u otro. Lo que sí puedes controlar es dónde recargas, comparando precios entre estaciones cercanas, porque ahí sí existen diferencias que se acumulan con el tiempo, sobre todo si usas el auto de forma frecuente.

Herramientas como los comparadores de precios de bencina, incluido RadarBencina, sirven justamente para eso: no van a cambiar la carga tributaria que trae cada litro, pero te ayudan a tomar decisiones más informadas sobre dónde cargar, evitando pagar de más por lo mismo en dos estaciones que quedan a pocas cuadras de distancia.

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